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Ecoturismo en Guerrero:

GUERRERO ECOTURISMO


Ecoturismo en Guerrero

El estado de Guerrero cuenta con una extensa variedad de sitios naturales, ya que cuenta con dos enormes cordilleras paralelas, la Neovolcánica en su parte norte y la Sierra Madre del Sur, que ciñen a sendas cinturas candentes, esta entidad ofrece al visitante un muestrario de paisajes muy bellos.

El suelo carcáreo de varias de sus regiones a través de millones de años ha creado impresionantes cavernas, porque, para grutas, Guerrero tiene las mejores. Las de Carlos Pacheco, del Mogote y de Zacatecolotla son sólo algunas; las de Juxtlahuaca, con sus formaciones minerales cristalizadas y hasta pinturas rupestres también son notables, y las de Cacahuamilpa, las cuales muy probablemente sean las más famosas y simbólicas de México.

Los manantiales de aguas minerales y termales ofrecen al cuerpo que anhela descanso y quietud una oportunidad maravillosa para recuperar las fuerzas gastadas.

En varios rincones del estado hay balnearios rústicos y pozas que regalan al visitante una gran sombra para defenderlo contra el furioso calor al que no está acostumbrado.

En Taxco, Acapulco y alrededores, en Tixtla, Ayutla y Juxtlahuaca brincan de gusto las agüitas refrescantes.

Aguas bravías, más que juguetonas, son las de las corrientes que bajan de las innumerables montañas del estado, entre las que sobresalen las del río de ríos del sur de México: 500 km de retorcido serpentear dan forma al Balsas; desde su nacimiento en el estado de Puebla hasta su desembocadura en el Pacífico, junto a la ciudad de Lázaro Cárdenas, en Michoacán, la gran serpiente del Balsas cruza a lo largo todo el estado de Guerrero. Sin perder su fuerza ni su bravura, este río forma tres grandes presas que alimentan a plantas hidroeléctricas: el Infiernillo, que fue la primera; la Villita o Morelos, a 2 km de la desembocadura del río, y el Caracol, entre Mezcala y Ciudad Altamirano.

Su visita es parte de un interesante paseo.

Naturaleza y emoción se reúnen en Guerrero, por ejemplo, en los paracaídas de Acapulco, en las travesías por el subterráneo río Chontalcoatlán o con las lanchas rápidas del Maratón Internacional de Balsas.

La célebre cuenca del Balsas, enorme depresión de unos 700km de largo por 200 de ancho en cuyo fondo corre este río, abarca la mitad del estado de Guerrero. En las alturas de las montañas que le dan forma hay grandes árboles e incluso coníferas; en los altiplanos templados crecen bien los granos, y en el fondo de la cuenca, la tierra caliente, se pueden ver plantíos de algodón, cacahuate, ajonjolí, caña y abundantes árboles frutales.

La cuenca del Balsas es también un paraíso para la herbolaria: al rededor de 340 especies de plantas medicinales han sido registradas aquí, 85 porciento de las cuales son variedades nativas. Como éstas, varias otras especies vegetales y animales se han desarrollado aisladas en la cuenca del Balsas y son exclusivas del lugar.

Las playas que corren a lo largo de los 500 km de costa guerrerense (dividida en Costa Grande, hacia el poniente, y Costa Chica, hacia el Oriente) tienen historias que contar, pues su fama corre por todo el mundo, y son la carta de presentación del estado, desde las muy conocidas y disfrutables, como Ixtapa-Zihuatanejo, hasta las rústicas, pero más íntimas, como las de Tlacoyunque, todas con características especiales para los miles de visitantes, que eso es lo que buscan en el estado de Guerrero.

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