Aunque el Cementerio como lo conocemos en la actualidad proviene de una costumbre cristiana que trajeron los conquistadores, el de Xcaret tiene una relación especial con las culturas prehispánicas: se alza sobre un pequeño montículo en forma de espiral, lo que recuerda la comunicación que tenían los antiguos con sus dioses a través del caracol, que significaba viento y aliento.
Todas las tumbas están decoradas de diferentes maneras, tal como sucede en cualquier cementerio mexicano.
También tienen que ver con la escala social. Las de la parte de abajo pertenecen a la gente común y las de arriba han sido construidas con materiales de mayor valor y con mucho más detalle.
Muchas veces las de abajo se llevan el premio a la originalidad. Este cementerio conmemora la pasión con que los mexicanos conciben la muerte y recuerdan a sus muertos.
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