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Costa Maya en Quintana Roo

No todo es Cancún y la Rivera Maya en Quintana Roo. Para conocer el lado más virgen y natural del estado hay que viajar hacia el sur, la gran Costa Maya. Arrecifes, aguas de color turquesa, zonas arqueológicas y una laguna encantada es lo que te espera entre los municipios de Chetumal, Bacalar y Majahual.

Pocas personas saben que a tan sólo 30 minutos de Chetumal, la selva esconde entre cañaverales una entrada al inframundo maya. Se trata de un cenote de 40 metros de diámetro en donde se puede practicar rappel sobre una pared de 70 metros de altura. La aventura permite internarte en senderos habitados por tucanes, pájaros carpinteros y monos aulladores. Considera quedarte hasta el atardecer, cuando los rayos del sol iluminan los ojos de los cocodrilos. Se permite acampar en las orillas del cenote y los recorridos se pueden contratar en Chetumal.

Xcalak es más que una playa, es un santuario natural de los manatíes, manglares, medusas y estrellas de mar. La zona también es frecuentada por delfines y al practicar esnórquel se pueden observar langostas, caracoles marinos, esponjas y un sinfín de peces tropicales. En esta zona se encuentra la división natural que marca la frontera entre México y Belice conocido como Canal Boca Bacalar Chico.

Muy cerca de la frontera que divide a México de Belice se encuentra Mahahual, que es la puerta de entrada al segundo arrecife más grande del mundo: Banco Chinchorro.
La barrera coralina, de mil kilómetros de extensión con barcos hundidos, es un rompeolas que convierte sus playas en piscinas de agua turquesa y una extensa alfombra natural de arena blanca y suave. Sus habitantes han construido hotelitos y bungalows ecológicos que no superan los tres pisos, así no rompe con la armonía del lugar. Los restaurantes son en su mayoría palapas para saborearse la pesca del día.

Un abanico de colores se abre ante los ojos de quien visita Bacalar, Pueblo Mágico. La laguna, de aguas poco profundas, es un atractivo que se debe recorrer en lancha o kayak para descubrir los siete cenotes que se conectan a través de este cuerpo lacustre. El más importante es el Cenote Azul, con 100 metros de profundidad. Para explorarlo es necesario contar con equipo de buceo o bien, rentarlo en el muelle de la laguna.

Los cañones del Fuerte de San Felipe salvaron por muchos años a Bacalar y Chetumal de los saqueos despiadados de piratas ingleses, franceses, holandeses y africanos. Es por eso que se debe recorrer el ahora museo con cabinas, sables e instrumentos de navegación. Abierto de martes a domingo de 11 a 19 horas.

Chetumal está rodeado por tres zonas arqueológicas: Kohunlich, ciudad habitada por la élite gobernante y donde se construyó el Templo de los Mascarones, de Dzibanché, se cree que en su periodo de esplendor compitió en dimensiones y poder político con otras ciudades como Calakmul, y Kinichná, con su acrópolis de tres niveles donde se encontraron ofrendas de jade. Las tres zonas se pueden visitar en un mismo día.

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