El Arte del Piteado en Colotlán, Jalisco
El piteado es una forma artesanal que se realiza exclusivamente en productos de cuero y piel. Es una especie de tejido con pita, una fibra natural proveniente de los estados de Oaxaca y Chiapas.
Colotlán, una bonita y calurosa ciudad del norte de Jalisco, es famosa por este tipo de artesanía, la cual es propia de ahí, y no por nada Colotlán es considerado como “la capital mundial del piteado”.
Recorrer las calles de Colotlán nos lleva a conocer numerosas tiendas que exhiben productos artesanales de cuero y piel con motivos de flora, fauna y charrería, así como grecas prehispánicas. Si, el arte del piteado de inmediato evoca la charrería, el jaripeo, las peleas de gallos y las corridas de toros. Todo esto porque quienes viven en ese medio saben apreciarlo y pagan generosamente por un trabajo bien hecho.
En Colotlán hay muchos talleres y talabarterías, por que la principal fuente de ingresos de sus habitantes gira alrededor del piteado. Entrar a un obrador o a una talabartería es llegar a un mundo diferente, donde cada trabajador ejecuta su minuciosa tarea sin tomarse un respiro, hasta que termina la pieza en turno.
Todo taller debe contar con tres empleados como mínimo: un dibujante, un bordador y un punteador, quienes se encargan de manufacturar las piezas. Algunos de los obradores pequeños trabajan por encargo de ciertas talabaterías o talleres mayores, haciéndose cargo de determinados pasos de este arte cuando allá no cuentan con uno de los tres trabajadores.
Vale la pena mencionar que para elaborar un cinto bordado a mano es un trabajo bastante arduo que toma ocho días para su elaboración. Primero se traza la baqueta en tallas, después se corta en tiras, se le da cuerpo y brillo, se graba el dibujo o diseño con un cincel y se enmanta. Una vez lista, se empieza el bordado, que es la tarea más difícil y, por ende, la mejor retribuida. A máquina el bordador pone el forro en el reverso del cinto, luego recorta y da el acabado a mano. Finalmente otra persona agrega el broche, la hebilla y el pasador hasta dejarlo listo para su venta. Con la piel sobrante se elaboran fundas, broches, aretes y prendedores.
De todos los trabajos de piteado, el más difícil es el alamar doble, el cual es algo así como el tipo barroco del piteado.
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