Uriangato es una pequeña población del suroeste de Guanajuato cuya fundación se remonta a mediados del siglo XV. Conocida por su producción textil de alta calidad, también es famoso por su devoción a San Miguel Arcángel, que toma forma en una colorida expresión artística: los tapetes que sirven de camino a la procesión anual.
La festividad en honor a San Miguel comienza el 28 de septiembre con diversos eventos religiosos y culturales, pero el más impresionante consiste en la elaboración de los tapetes de aserrín pintado con anilinas, diferentes tipos de semillas, flores naturales y arenas pigmentadas. Su objetivo es servir de alfombra a la procesión que, con la imagen del santo llevado en andas por sus devotos, recorre toda la ciudad la noche del 6 de octubre.
Se dice que la costumbre nació en 1966, cuando don Pioquinto Baeza realizó el primer tapete frente de su casa, pequeño y con figuras simples: flores, aves, formas geométricas e imágenes religiosas. Con su deceso se suspendió la costumbre, hasta que su hija Carmen Baeza, ayudada por su esposo Rubén Domínguez, revivieron la tradición junto con los vecinos del barrio La Loma.
La Octava o Paseo de San Miguel data desde la Colonia, interrumpida sólo por sucesos históricos y políticos (como la Independencia de México o la Guerra Cristera), pero se ha desarrollado de forma casi ininterrumpida los últimos 70 años.
Así, el pueblo amanece con las familias barriendo las calles para empezar a elaborar los tapetes. Primero se acarrea el aserrín para hacer la “cama” o base de aserrín húmedo sobre la que se realizarán los dibujos. Una vez esparcido y compactado, se vuelve a humedecer para poder iniciar con el diseño propiamente dicho.
Hay quienes utilizan plantillas con imágenes prediseñadas, pero la mayoría prefiere trazar a mano alzada, guiándose con dibujos, estampas o fotografías para, poco a poco, siluetar la figura deseada. Una vez terminada, se colorea con arenas (marmolina) y aserrín de colores. Se trata de un trabajo en equipo, pues mientras unos compactan el aserrín y realizan los dibujos, otros ponen las flores, hacen la decoración lateral, colocan las guirnaldas en la parte alta de las calles; y algunos otros prepararán la comida que se comparte entre todos. Además de los tapetes, en las calles se colocan altares enmarcados por globos y flores donde descansa la imagen mientras la gente pide bendiciones y protección.
También se encienden fuegos artificiales momentos antes de que la imagen de San Miguel retome su camino. La procesión inicia en la parroquia alrededor de las 20:00 horas y recorre las principales calles de los barrios más antiguos de la ciudad y la zona centro, para regresar alrededor de las 2:00 horas del 7 de octubre. En cuanto pasa la procesión, los tapetes de aserrín se levantan rápidamente para dejar las calles transitables. Y todo el trabajo realizado durante más de 12 horas se deshace en un abrir y cerrar de ojos.
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