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Paisajes Subterráneos en Morelos

Para entrar a este sitio se debe estar a gatas, se hace una pausa de 10 minutos esperando que las pupilas se adapten a la falta de luz. Las paredes están secas, se pueden tocar tan solo extendiendo los brazos de lado a lado. Huele a humedad y hace un poco de calor.

Cuando se enciende la luz del casco se puede apreciar las columnas amarillentas de hasta 15 metros que el agua ha pulido durante miles de años. Este es el “Azul Profundo”, una caverna localizada en Huajintlán, en el estado de Morelos, a una hora de Cuernavaca.

El recorrido por la zona seca es entre pasadizos angostos y dicen los guías que una persona con un peso mayor a 95 kilos no entra.

En ocasiones el techo es tan bajo que si no se llevara casco uno se golpearía la cabeza. Después de hora y media se llega al primer sitio con agua cristalina y color turquesa, el nivel rebasa los 60 centímetros.

Saliendo por un orificio en la pared se llega a la siguiente poza, donde el agua nos cubrirá la cabeza. Para salir se debe escalar una pared de 6 metros, lo que implica cierta dificultad, ya que no se puede llevar cuerdas ni agarraderas.

Este es sin duda un sitio maravilloso, pero no se puede acceder más allá ya que se pone en peligro las vidas de quienes las recorren. Por donde se entra se debe salir, así que el camino de salida es el mismo que el de entrada.

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